En el contexto económico actual, caracterizado por la globalización de los mercados así como por frecuentes transformaciones económicas, la internacionalización de un negocio puede suponer una manera excelente de aumentar beneficios y reducir los riesgos que conlleva trabajar únicamente en el mercado local o nacional. Uno de los pasos ineludibles a la hora de internacionalizar una empresa es la localización web, que supone la traducción y adaptación de un sitio web —en este caso, el sitio web corporativo de la empresa en cuestión— al país o región al que se destina la información ofrecida.

Una buena localización aportará a una pyme los siguientes valores:

  • Mejora la imagen de la empresa. Un sitio web que presenta información cuidada y bien redactada en dos o más lenguas resulta muy atractivo, genera la impresión de una mayor relevancia y aumenta la confianza de usuarios y clientes potenciales.
  • En general, una buena ortografía y estilo de redacción en nuestro sitio web mejora el posicionamiento en buscadores; por lo que una localización de calidad optimizará dicho posicionamiento en buscadores en la lengua de destino.
  • La localización permite la apertura del negocio a nuevos mercados a cambio de un coste asequible.
  • “Hablarle” a un potencial cliente en su lengua nativa y hacerlo de forma correcta, como si nuestro sitio web se hubiese redactado originalmente en su idioma, hace más cómoda y agradable la experiencia al usuario. Además, los usuarios pasan hasta el doble de tiempo en sitios web que hayan sido localizados a su lengua materna, su actitud hacia ellos es más positiva y es casi tres veces más probable que terminen adquiriendo algún producto. Por ello, una mera traducción al inglés, a pesar de ser considerado por muchos la lingua franca de Internet, a menudo no es suficiente.
  • Contar con una presencia en Internet sólida y adaptada a usuarios procedentes de diferentes contextos lingüísticos y culturales constituye una forma excelente de diferenciarse del resto de empresas.