Existen numerosos factores que están empujando a las pequeñas y medianas empresas (de ahora en adelante pymes) a internacionalizarse. En el contexto económico actual, caracterizado por la globalización de los mercados así como por frecuentes transformaciones económicas, abrir un negocio a nuevos mercados puede suponer una manera excelente de aumentar beneficios y reducir los riesgos que conlleva trabajar únicamente en el mercado local o nacional. Asimismo, Internet y el reciente desarrollo de fenómenos relacionados con la Red tales como el comercio electrónico ofrecen oportunidades de internacionalización novedosas y accesibles. Por otro lado, contar con una presencia en Internet sólida y adaptada a usuarios procedentes de diferentes contextos lingüísticos y culturales constituye una forma excelente de diferenciarse del resto de empresas.

En este contexto, la localización, actividad que consiste en tomar un producto —por ejemplo, un sitio web— y hacerlo lingüística y culturalmente apropiado para el país o región y la lengua en los que dicho producto será utilizado y vendido,  se ha convertido en un paso ineludible si una empresa quiere internacionalizarse. Es preciso enfatizar que la localización no consiste únicamente en la mera traducción del texto de un sitio web: también supone la adaptación del texto original —mediante conversión de formato de fechas, unidades de medida y moneda, adición de información necesaria para el nuevo público u omisión de esta cuando no es relevante, cambios en el estilo de redacción, mejora del posicionamiento SEO en la lengua a la que se traduce…— para asegurar que el producto resultante se acepta y tiene éxito en el mercado de destino.

La localización puede ser un proceso complejo y costoso; sin embargo, sus beneficios a largo plazo sobrepasan con creces los costes iniciales. De acuerdo con un informe realizado por la empresa de alojamiento web Nominalia en 2015, en torno al 36 % de las empresas españolas carece de sitio web corporativo. Curiosamente, el mismo estudio muestra cómo un 89,6 % de los usuarios considera fundamental que una empresa tenga presencia en la red, aunque solo sea por cuestión de imagen y confiabilidad.

Aparte de los ya mencionados, una buena localización realizada por profesionales aportará a una pyme, entre otros, los siguientes valores:

 

  • Mejora la imagen de la empresa. Un sitio web que presenta información cuidada y bien redactada en dos o más lenguas resulta muy atractivo, genera la impresión de una mayor relevancia y aumenta la confianza de usuarios y clientes potenciales.
  • En general, una buena ortografía y estilo de redacción en nuestro sitio web mejora el posicionamiento en Google; pero además, una buena localización mejora el posicionamiento en el buscador de Google en la lengua de destino.
  • La localización permite la apertura del negocio a nuevos mercados por un coste asequible.
  • “Hablarle” a un potencial cliente en su lengua nativa y hacerlo de forma correcta, como si nuestro sitio web se hubiese redactado originalmente en su idioma, hace más cómoda y agradable la experiencia al usuario. Además, es frecuente que un usuario de Internet no se convierta en cliente de una empresa si esta no ofrece sus servicios en su lengua materna. Por ello, una mera traducción al inglés, en muchos casos, no es suficiente.

 

En definitiva, la localización se presenta como un aspecto fundamental e ineludible en el proceso de internacionalización de cualquier empresa e incrementará la solidez y competitividad del negocio.