La localización es la actividad que consiste en adaptar lingüística y culturalmente un producto cualquiera —por ejemplo, un sitio web— al país o región en el que dicho producto será utilizado y vendido.

En el caso de la localización de sitios web, es preciso subrayar que esta no consiste en una mera traducción del texto: también supone la adaptación del texto original —mediante la conversión de formatos de fechas, unidades de medida y moneda; adición de información necesaria para el nuevo público u omisión de esta cuando no es relevante; cambios en el estilo de redacción; mejora del posicionamiento SEO en la lengua a la que se traduce…— para asegurar que el producto resultante se acepta y tiene éxito en el mercado de destino.

A pesar de que la localización puede ser un proceso complejo y costoso, sus beneficios a largo plazo sobrepasan con creces los costes iniciales. Entre las ventajas de la localización podemos destacar las siguientes: el aumento de la visibilidad y competitividad de la empresa, el impacto positivo en su imagen de cara al público, la apertura del negocio a nuevos mercados y la mejora de la experiencia de los usuarios (estos pasan hasta el doble de tiempo en sitios web que hayan sido localizados a su lengua materna, su actitud hacia ellos es más positiva y es casi tres veces más probable que terminen adquiriendo algún producto).